Algunas cosas sobre tecnología de los alimentos

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¿Qué hacemos con los alimentos manipulados genéticamente?

Desde la década de los 80  se están desarrollando alimentos producidos por manipulación genética de las materias originales que producen esos alimentos.  Ciertos tipos de maiz, patata, soja, algodón, colza, son el resultado de cambios  genéticos introducidos en ciertas variedades de plantas  de esas especies vegetales. En animales la manipulación genética ha dado lugar a peces más grandes, con crecimiento más rápido, mayor riqueza en algunos lípidos insaturados. Son muchas las ventajas que adquieren los vegetales y animales manipulados genéticamente. Se hacen resistentes a enfermedades, adquieren mayor tamaño, son más ricos en micronutrientes esenciales, la rentabilidad es mayor y, además, evitan  la liberación de sustancias herbicidas e insecticidas al medio ambiente. Sin embargo, tienen graves inconvenientes que hacen que las organizaciones ecologistas y muchos científicos se opongan a su implantación y comercialización  en muchos países, preocupados por las consecuencias que su empleo podría tener sobre el medio ambiente y la salud.

Las razones principales que se esgrimen para combatir la implantación de alimentos transgénicos son: posibilidad de que se transfiera parte del material genético de los alimentos al hombre y ese material genético contenga genes con códigos de resistencia a antibióticos. Tampoco se sabe qué podría suceder con la posibilidad de desarrollar alergias. Además, está el daño que se puede causar a la biodiversidad por la posible contaminación genética por las nuevas especies y que se pongan en peligro las especies autóctonas de cada ecosistema. Si se generaran especies superrresistentes, se acabaría con las silvestres. Se puede acabar con especies que consuman plantas transgénicas como ha ocurrido con la mariposa Monarca  que muere cuando consume maiz manipulado genéticamente Bt.

Los científicos que están a favor de los alimentos manipulados genéticamente argumentan que producen más y pueden alimentar mejor, que no perjudican al consumidor porque se realizan controles muy severos y concienzudos del impacto en la salud del consumidor y en el ecosistema. Además, gracias a los alimentos transgénicos, se podría mejorar el problema del hambre y emplear algunos de estos alimentos como vacunas frente a las enfermedades.

Lo cierto es que la hambruna sigue existiendo después de 16 años de los primeros cultivos trangénicos aprobados en EEUU. Los agricultores está cambiando de opinión respecto a los cultivos de variedades transgénicas porque obtienen mayores beneficios económicos. A este respecto, cabe señalar que en España se están cultivando 80.000 hectáreas de maiz transgénico. Estos cultivos se pueden desarrollar comprando las semillas a las multinacionales que son sus propietarios, lo que crea una dependencia de los agricultores respecto a estas multinacionales.  Los países pobres tienen una agricultura pobre y no pueden competir con este desarrollo.

La biotecnología está acaparada en pocas manos y estas empresas con el monopolio se están enriqueciendo mientras la hambruna persiste. También es cierto que, aunque los científicos aducen que los alimentos transgénicos son los que con mayor rigor se están controlando, aún falta por conocer qué sucede tras varios años y generaciones de consumo de esos alimentos.

Hay un gran debate a este respecto. Algunos científicos que están a favor del consumo de alimentos transgénicos tachan de histéricos e ignorantes a los que rechazan su consumo, argumentan que es un debate ideológico y no científico el que plantean para combatir el uso de transgénicos.  En Ciencia, el tiempo ha permitido que muchas cosas que se han rechazado o aprobado indebidamente tengan que ser revisadas con posterioridad, cuando existe mayor conocimiento al respecto. Quizás los alimetos transgénicos sean uno de esos casos.

Horario para los distintos nutrientes.

El horario de las comidas, aunque con excepciones, suele ser bastante regular para la mayoría de las personas. Ello ayuda a que el cuerpo se encuentre mejor y funcione bien.  Muchas personas, también, se preocupan de distribuir la ingesta de los diferentes nutrientes a lo largo del día para repartir el suministro de nutrientes y calorías según las horas de mayor demanda. Ahora se ha sugerido que la mejor hora para consumir grasas, sin alterar el bienestar metabólico ni aumentar el peso corporal, es cuando se desayuna. Según un equipo de  investigadores de la Universidad de Alabama, dirigidos por la Dra. Molly Bray, basándose en resultados obtenidos con ratones : “La grasa ingerida en el desayuno aumenta la eficacia del metabolismo a la hora de procesar grasas y repercute en la habilidad para procesar el resto de alimentos durante el día. Sin embargo, si se toman más carbohidratos en el desayuno el procesamiento de estos nutrientes se desequilibra y no vuelve a su estado normal durante el resto de la jornada.  Al parecer, la primera comida programa el metabolismo para el resto del día. Si se toma un desayuno rico en grasas el metabolismo será más flexible al utilizar como fuente de energía tanto carbohidratos como grasas. No obstante, la cena baja en calorías es clave para que la buena combinación surta efecto y podría ser la razón de los beneficios para la salud observados por el desayuna rico en grasas”.

Estos resultados pueden ser muy interesantes para establecer un equilibrio metabólico y para las recomendaciones dietéticas.  Es importante el tipo de alimento que se consume pero, también, el momento del día en que se hace. Al final es cierto el viejo aforismo que dice: Desayuna como un rey, come como un burgués y cena como un mendigo.

Falta comprobar si en  humanos los resultados son los mismos que en ratones. Estos resultados abren nuevas esperanzas para mejorar las dietas y su relación con la salud.

Antioxidantes: ¡Quiero todos!

Todos queremos vivir más y mejor. Actualmente, se tiene una vida mejor y bastante más larga que en la primera mitad del siglo XX. En Europa  se ha conseguido alcanzar una vida media alrededor de los 73 años, con una salud bastante llevadera. En esto han colaborado los grandes desarrollos alcanzados por la medicina, la tecnología y la alimentación. Se conoce mucho mejor qué factores son los que afectan a nuestra salud y cómo paliar los problemas de salud cuando aparecen.

Con el desarrollo de los alimentos funcionales para mejorar nuestro organismo, el consumidor tiene la oportunidad de comer aquellos alimentos que cree pueden favorecerle un bienestar  y mayor duración de su vida. Desde siempre, se ha consumido ajo, cebolla, col, se sabía que beneficiaban al organismo y que,  incluso,  ayudaban a remediar enfermedades. Ahora se sabe cuales son los compuestos de esos alimentos que favorecen la salud, se han aislado y estudiado para comprobar su eficacia. El consumidor ya puede elegir el compuesto para consumirlo como ayudante para un buen funcionamiento del organismo e, incluso, retrasar su envejecimiento. Se pueden comprar antioxidantes, esas moléculas preciosas que evitan la oxidación de nuestras células. Evitan la acumulación de radicales libres, esos compuestos que son capaces de oxidar las moléculas de las membranas de nuestras células, hacer que envejezcan y se destruyan, sin regenerarse.  Son esas moléculas amigas, los antioxidantes, las que se van a oxidar, evitando, de ese modo, que se oxiden nuestras moléculas. Eso permite un buen funcionamiento de nuestro organismo, una buena regeneración celular y una vida más larga de nuestras células.

Los antioxidantes que se comercializan han sido aislados de alimentos como la uva, el aceite, los cítricos,y  muchos más alimentos. Hay personas que con la lectura de los descubrimientos en alimentación han cambiado de hábitos alimenticios , han dejado de fumar y de beber alcohol. Consumen gran cantidad de productos lácteos y de cereales integrales, como fuente de microrganismos probióticos y fibra dietética, como alimentos con gran capacidad antioxidante consumen pescado azul y bayas rojas, además de muchas verduras. Desde que se comercializan derivados de la uva con gran capacidad antioxidantes, resverastrol, se consume este compuesto concentrado,  durante todo el año, sin necesidad de consumir uva o vino rojo en grandes cantidades. Estas nuevas posibilidades de mantener una buena salud son maravillosas; nos permite mantenernos mejor y más tiempo.

A la par que se mejora la alimentación y los hábitos alimenticios de los consumidores, también, ha aparecido una obsesión desmesurada por consumir únicamente alimentos beneficiosos, lo que conlleva mucho tiempo programando las comidas,  compra de alimentos y miedo a comer alimentos que sean perjudiciales, grasas saturadas, carbohidratos, etc. Es lo que se conocemedicamente como ortoroxia. Cada día hay más enfermos con este problema. Hay enfermos que se obsesionan tanto con una alimentación sana que si no tienen el tipo de alimentos que ellos consideran buenos, no comen. Esto conduce, en casos extremos, a la desnutrición del enfermo, con las consecuencias dramáticas que puede acarrear. Es una de las tres enfermedades psicológicas más dificiles de erradicar: anorexia, bulimia y ortorexia. Los nutricionistas y científicos relacionados con la alimentación deben tener mucho cuidado cuando hablan de salud en alimentación. Hay que contar que las grasas saturadas y los azúcares son muy necesarios para el organismo. Lo mejor es consumir una dieta variada con mucha diversidad de alimentos, sin exceso de ninguno. Aunque suene a tópico, la dieta mediterránea, es una de las mejores ofertas en alimentación, es variada, nutritiva y con muy buenos manjares,  lo que hace que consumirla sea un deleite que nos mantiene sanos.

Hierbas y suplementos dietéticos para adelgazar

En la guerra  contra la grasa corporal  se recurre a dietas hipocalóricas,  consumo de fibra para saciarse pronto durante las comidas, trucos de beber mucha agua para llenar el estómago y tener sensación de saciedad, ejercicios físicos para quemar calorías, suplementos dietéticos, etc.  Los especialistas recomiendan que la dieta habitual para mantenerse sano y sin sobrepeso ni obesidad  sea muy variada en alimentos y que no sea muy estricta para no dar lugar a ansiedad ni a déficit en micronutrientes. Cuando se recomienda una dieta específica e hipocalórica es porque ya se ha manifestado una situación de sobrepeso u obesidad. Entonces se recurre a todo tipo de estratagemas para perder peso.

Los suplementos dietéticos para adelgazar contienen compuestos diuréticos, laxantes, estimulantes, que pueden ayudar a la no ganancia y acumulación  de grasa  e incluso a su pérdida. No obstante, las investigaciones científicas sobre la eficacia de los suplementos dietéticos que se comercializan como adelgazantes  no han sido muchas y,  las que se han desarrollado, tampoco demuestran los beneficios en la pérdida de peso. Son numerosos los científicos y nutricionistas que desaconsejan el uso de  algunos de los productos  que se comercializan como adelgazantes,  por los posibles efectos perjudiciales que pueden ocasionar.

Muchos de los compuestos que se comercializan para ayudar a adelgazar se venden sin receta médica. Los consumidores confían en los productos que se venden en las farmacias, pensando que ese hecho es una garantía  y que se ha constatado su beneficio para el fin que se vende, pero no es así. Muchos compuestos que se  consideran beneficiosos, no siempre son buenos para todos o no siempre son eficaces para lo que indican. No existe evidencia científica de la eficacia y seguridad de los productos a base de plantas ni de los suplementos dietéticos que se emplean para perder peso.  Además, muchos de los suplementos dietéticos que se recomiendan para perder peso tienen propiedades  que pueden tener efectos perjudiciales para la salud.  Algunas sustancias quemadoras de grasa, como la sinefrina, pueden producir aumento de la presión arterial. Los diuréticos ayudan a perder agua pero no grasa, además pueden tener contraindicaciones. La L-carnitina puede provocar vómitos, naúseas, cansancio.  Los suplementos ricos en algas marinas pueden producir problemas de tiroides por el yodo que contienen.  Los estimulantes pueden aumentar el gasto energético pero, también, pueden provocar trastornos psicológicos.

La conclusión es clara: para adelgazar hay que recurrir a un experto para que nos recomiende la dieta y estilo de vida que debemos seguir para perder peso. No basta con seguir recomendaciones de los medios publicitarios ni de amigos y vecinos. La alimentación es fundamental para nuestra salud y bienestar. Hay que tomarla muy en serio y cuidar de que sea idónea para estar en buena forma.

Comedores escolares

La mayoría de las madres se quejan de que a sus hijos no les gusta comer verduras ni frutas. Es cierto. Aún quedan en nuestra memoria los recuerdos de nuestras madres diciendo que comer fruta y verdura es muy bueno porque nos hace fuertes, altos e inteligentes. A pesar de estos beneficios, seguíamos con la negativa de consumir legumbres, hervidos, ensaladas, purés, frutas y demás vegetales. Nuestras madres se desesperaban.  Nos amenazaban con que ese plato de comida nos lo volverían a dar a la hora de la cena. A veces ganaban pero, la mayoría de las veces,  consentían que comiéramos otro alimento más apetitoso, según nuestro criterio. Cuando íbamos  a casa  de alguien a comer, comíamos lo que nos daban, aunque fueran legumbres. Por eso existía la costumbre de mandarnos, de vez en cuando, a comer a casa de algún familiar o amigo, incluso a pasar temporadas. Este proceso se ha repetido en las generaciones siguientes.

En la actualidad, con los horarios que tienen las madres y las distancias que hay entre los colegios y el domicilio familiar,  hay un gran número de estudiantes que comen en comedores escolares. Además de la ventaja de poder comer sin que las madres tengan problemas laborales, también aportan la ventaja de que al comer fuera de casa con otros niños o jóvenes,  se come de todo sin posibilidad de chantajear a las madres.

Conscientes de la gran influencia que los comedores escolares ejercen sobre la población infantil y juvenil,  las organizaciones responsables de salud y nutrición  de los distintos paises de la UE han desarrollado un reglamento para que se consuman en los comedores escolares frutas, verduras y algunos de sus derivados. Si se reparten las ayudas de manera indiscriminada a todos los centros escolares,  ofreciendose  productos vegetales en las comidas,  consiguiendo  que los alumnos los consuman y se acostumbren a comer vegetales habitualmente,  se habrá obtenido un éxito enorme.  Es un gran paso en la lucha contra la obesidad infantil y todos los problemas que acarrea. ¡Ojalá se obtengan los resultados esperados!

La obesidad es un problema más grave que lucir un cuerpo hermoso en la playa

gordasgifEn las últimas décadas, la obesidad se está extendiendo como una epidemia , tanto en la población adulta como en la población infantil. La comida basura, el mayor consumo de  platos preparados  listos para comer,  el exceso de carbohidratos y grasas en la  dieta, junto al sedentarismo ( muy extendido en la forma de vida actual), hacen posible este aumento de la obesidad y del sobrepeso.  Este fenómeno ocurre paralelamente al culto desorbitado a la belleza física que se practica  en la sociedad.

Las organizaciones nacionales e internacionales responsables de la salud dan recomendaciones para combatir el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, la población no responde a estas indicaciones y siguen practicando, en muchos casos, una alimentación no adecuada para la salud.  La toma de conciencia de que se debe seguir una dieta sana se suele producir cuando lo recomiendan los médicos, por motivos de salud, o cuando se acercan las fechas en que se emplea un vestuario que permite que se vea una mayor parte del cuerpo ( primavera y verano).  Como esa toma de conciencia es tardía, apremia el tiempo para adelgazar y se recurre a las dietas rápidas que son hipocalóricas, en algunos casos muy drásticas, que hacen pasar hambre y producen ansiedad.  Las dietas muy estrictas son difíciles de seguir por mucho tiempo, lo que conduce a su abandono y recuperación rápida del peso que se había perdido y algún kilo más. Esto produce un desasosiego y falta de autoestima.

Los responsables de la salud recomiendan dieta equilibrada con nutrientes de todo tipo. No recomiendan pasar hambre o estar mal alimentados. La dieta equilibrada incluye el consumo de carnes magras, pescado, huevos, cereales, lácteos, legumbres, vegetales y fruta. Si se tiende  a aumentar de peso, se pueden elegir alimentos que aporten menos grasas y carbohidratos.  Afortunadamente existe una variedad enorme de alimentos. Los cultivos agrícolas de invernadero y la cría de peces y animales de ganado permiten tener facilidad para adquirir alimentos de todo tipo durante todo el año. Hay que comer bien y cuidar el cuerpo en todos los sentidos: salud, belleza, juventud.  Este cuidado no debe ser intenso durante unos meses  y posterior abandono. Debe ser constante durante toda la vida, sin medidas drásticas.  Conviene educar a los niños en esas buenas costumbres de alimentación saludable y beneficiosa para el cuerpo. Las personas que han recibido una educación alimenticia en su infancia mantienen los buenos hábitos dietéticos a lo largo de toda su vida.

Hay que concienciarse de que el cuerpo necesita mimos, comenzando por una buena alimentación y un mayor empleo de sus extremidades inferiores. Un ejercicio tan sencillo como andar , ayuda a mantener el cuerpo mejor.  Vale la pena.  Se evitan enfermedades y complejos, se gana en salud, autoestima y relaciones sociales.

Alimentos fermentados.

La naturaleza nos ha enseñado que los alimentos frescos pueden sufrir contaminaciones microbiológicas que dan lugar a alimentos nuevos con características diferentes y que gustan y alimentan igual o más que el original. Se les denomina alimentos fermentados. Así se formaron  hace miles de años  la cerveza, el vino, queso. En la actualidad, el consumo de productos fermentados está muy extendido. En los últimos 20 años se han difundido por todos los medios de comunicación los beneficios que aportan al organismo los alimentos fermentados. La sociedad se preocupa más por qué, cuanto y cómo come. La gente quiere nutrirse bien, no llenar el estómago solamente. Las multinacionales de la industria alimentaria están mimando al consumidor ávido de salud y bienestar. Les ofrece alimentos sanos, nutritivos, que no engordan y, además, benefician a su salud. La combinación  de alimentos fermentados con microorganismos probióticos y  zumos con prebióticos, han sido impactantes en el consumo alimentario. La gente ha cambiado los hábitos de consumo de desayuno, postres y meriendas, basados en la  ingesta de frutas,  alguna pasta de bolleria, zumo de fruta, etc. Ahora se consumen más productos lácteos fermentados y zumos de fruta con prebióticos y cereales. La publicidad anuncia una buena gama de productos lácteos fermentados que nos proveen de anticuerpos frente a enfermedades, productos que previenen la acumulación de colesterol malo, péptidos que no permiten que la tensión arterial suba a niveles peligrosos. Es decir, nos ofrecen mantener nuestra salud más en forma  con los alimentos que comemos.

El cuidado de  la alimentación es cada día más acusado por la relación directa que hay entre lo que comemos y lo que somos orgánicamente. La flora  microbiana intestinal es tan importante que hay que cuidarla y mimarla. De ahí, que se promueba el consumo de bífidos. Los bifidos son unos microorganismos que están en nuestro intestino desde que existimos. Con la edad van disminuyendo. Por eso se aconseja su consumo, para mantener su población intestinalen número adecuado. Nos aportan tantos beneficios que, en la actualidad, se está  relacionando su bajo número en el intestino con casi todas las enfermedades que se manifiestan como alergias de origen alimentario. Posiblemente, dentro de unos años se consigan alimentos que incluyan cepas especificas de bífidos capaces de evitar la producción y manifestación de algunas enfermedades que hoy son muy difíciles de superar como es la celiaquía y otras alergias. Hay que ser optimistas frente al reto de las alergias alimentarias y consumir aquellos alimentos que realmente nos nutren y benefician.